Tiempo de balances, tiempos de reflexión. En muchos casos, cosas que quedan atrás y cosas nuevas que van a nacer.

Todo tiene su tiempo, dijo alguien muy sabio.

Llegamos al final de este año, un año con alegrías y sin sabores. Un año ¿mas?, no lo creo; un año en la vida de un hijo es… crecimiento; un año terminando una carrera universitaria es… el colofón de una etapa; un año sobreviviendo a un cáncer es… esperanza de vida; un año para alguien a punto de jubilarse es… el final de una meta; un año, el primero de un emprendimiento empresarial es… el génesis de una historia; un año es… un calendario con 365 oportunidades para ser feliz; un año es… parte de la historia, de tu historia, de mi historia.

Quedan nueve días para terminar el 20 -13. ¿Alcanzaste tus metas?, ¿Llegaste a tus objetivos?, ¿Se cruzaron circunstancias insalvables para alcanzarlos?, ¿Abandonaste alcanzarlos más temprano que tarde?, ¿Tuviste que reformular tus metas y objetivos?, ¿Te fuiste a dormir durante estos 356 días, que pasaron habiéndolo dejado todo, para alcanzar la felicidad?

Te quedan nueve días para alcanzar lo propuesto aquel 1º de enero de este año, para algunos será imposible otros ya lo lograron. ¿Cuál es tu situación?

La vida te regala otra oportunidad. En un año hay un tiempo señalado para todo y hay un tiempo para todo: Hay tiempo de nacer, y hay tiempo de morir; hay tiempo para plantar, y hay tiempo de arrancar lo plantado; hay un tiempo para matar nuestros fantasmas, y hay un tiempo para curar nuestras heridas; hay un tiempo de derribar, y hay un tiempo de edificar; hay un tiempo para llorar, y hay un tiempo para reír; hay un tiempo para lamentarse, y hay un tiempo para bailar; hay un tiempo para lanzar piedras, y hay un tiempo para recogerlas; hay un tiempo para abrazar, y hay un tiempo de despedida; hay un tiempo de buscar, y hay un tiempo de dar lo buscado por perdido; hay un tiempo de guardar, y hay un tiempo de desechar; hay un tiempo de rasgar, y hay un tiempo de coser; hay un tiempo para callar, y hay un tiempo para hablar; hay un tiempo para amar, y hay un tiempo para aborrecer; hay tiempos de guerra, y hay tiempos de paz.

Whau, cuantas cosas, cuantas sensaciones para el alma, cuantas vivencias en ocho mil setecientas sesenta horas, no?

Este veinte catorce, no podemos desperdiciar ni un minuto por alcanzar nuestros objetivos propuestos, quizá sean estos sean materiales, quizás tengan que ver con el alma, ojala que todos sean del espíritu. Si cada uno de nosotros se propone a ser mejor persona, mejor hijo, mejor padre, mejor amigo, mejor vecino, mejor ciudadano, esto tiene que cambiar, esto va a cambiar, porque depende de vos y de mí, de Ud. y de nosotros.

Desde Alas de Águila, amamos lo que hacemos, creemos en los jóvenes porque ellos están en estado de semilla, los adultos somos los que tenemos que darles la luz adecuada, el agua abundante, cortar de raíz esas malezas que quieren ahogarlos, como son la droga, el alcohol, los vicios. Estamos de pie para ayudarlos a crecer para que lleguen a ser árboles sólidos, firmes donde los pájaros vengan a resguardarse cuando llegue la tormenta. Depende de vos y de mí, te invito a que lo hagas, como te dije… depende de vos y de mí.

Fundación Alas de Águila