16.05.15 LA FAMILIA EN PELIGRO DE EXTINCIÓNEste sistema de antivalores que impera en nuestra sociedad, ataca desde el pequeños a nuestros niños. Lo hace de distintas formas. La más común en este siglo 21 que está en sus albores; es la destrucción sistemática de la familia.

Allí el niño pierde la imagen constante de un padre o una madre y esto generará en él una confusión a lo largo de su vida, su seguridad se irá perdiendo a medida que se vaya desarrollando y finalmente terminará preso de sus propias culpas, que en realidad fueron heredadas de una situación disfuncional en su niñez.

En reuniones de adultos (que cumplen en rol de padres) se escucha repetidamente esta frase: -“ya no sé qué hacer con mi hijo”. Triste, no? Lamentablemente cada vez se escucha frecuentemente esta frase. Ahora hagamos un análisis… Si ese “hijo” se comporta como se comporta… ¿De quién será la culpa? ¿Únicamente del hijo?… o habrá un ingrediente importante en la vida de ese hijo que son sus padres y muy posiblemente no cumplan (no con el rol) sino con la responsabilidad que conlleva ser padres.

Hoy los niños pequeños (no más de cinco años) deciden qué comer, como si ya hubieran ido a la facultad y tuvieran el título de nutricionista. Muchos se alimentan únicamente de lo que les gusta, y normalmente lo que les gusta, está lejos de ser nutritivo y ¿los padres? Bien gracias. –“Dejalo… ya cuando sea grande va a aprender a comer de todo, ya vas a ver”, dicen, como si la alimentación en la niñez no fuera la base y el sustento para su desarrollo en un futuro.

Otro caso es cuando estos niños quieren algo, y buscan, buscan y buscan, con lágrimas y gritos y finalmente consiguen lo que quieren, (tomemos un ejemplo exagerado), aun cuando sea una pistola cargada… “déjalo que juegue. No pasa nada” dice el padre. Y allí estos niños comienzan a jugar con cosas que no son juguetes entonces nos enojamos cuando rompen algo y dicen “pero papá… solo estaba jugando”. Por allí también, se escucha “no te voy a dar el mi celular porque es nuevo”, pero el niño no entiende de precios, él solo sabe que, con el celular anterior, papá se lo daba para que viera videos con la consigna que no lo molestará.

Que estamos haciendo con nuestros niños. En los albores de los 80’ se escuchó decir “si les ponen límites a los niños los van a terminar frustrando”; “Dejalo que se desarrolle para que así tenga su personalidad” Hoy casi cuarenta años después estamos pagando las consecuencias de esas malditas decisiones que nos llevaron a este caos y observemos algo particular, esos adultos de hoy son los padres de estos niños que son heridos constantemente en sus hogares.

Las estadísticas no mienten y una muestra obtenida en la ciudad de Córdoba nos habla que el 72% de las parejas casadas legalmente se divorcian. Otra estadística informa que cada hay dos divorcios por día en parejas de menos de cinco años de casados. Según datos de los registros civiles y juzgados de familias, en 1990 las parejas que se divorciaban llevaban entre 10 y 20 años de convivencia; y en el 2000, entre 5 y 10 años. Desde el 2010 las parejas no llegan a los cinco años de convivencia. Estas estadísticas se pueden obtener porque estas parejas se casan y se divorcian y su historia queda inscripta en el registro civil. El incremento de parejas que solo conviven ha crecido exponencialmente desde el comienzo de este siglo XXI en nuestra patria, pero no hay estadísticas al respecto, por ser una unión que no deja rastro en ningún lugar.

Desde los libros de Instrucción Cívica nos enseñaron que la base de la sociedad es la familia, pues es bueno decir que esa base o institución está atravesando el momento más desastroso desde su creación. Es tiempo de salvarla, es el cimiento en donde se sostiene una sociedad y hoy está siendo bombardeada por este sistema de antivalores que quiere destruirla. Sepamos que cuando se destruye una familia, se destruye una sociedad.

Vos, Ud. cada uno desde su lugar, nos esforcemos y seamos valientes; saquemos adelante este núcleo de la sociedad, lo podemos hacer… cuesta, pero vale. Qué así sea…

Fundación Alas de Águila

Por una Juventud con Valores